Sobre la Historia de la Conservación y la Destrucción de la Naturaleza: la provincia de Ciudad Real.
Francisco Zamora Soria, diciembre 2010.
Maestro de Educación Primaria, profesor asociado de la Universidad de Castilla-La Mancha y ecologista.
Cuando se habla sobre la Historia de la Conservación de la Naturaleza no resulta fácil diferenciar la defensa de la propiedad, la custodia de diferentes bienes como la caza o los bosques, la gestión que podemos llamar hoy como sostenible frente a lo que en la actualidad consideramos “conservación” en sentido estricto. Así, es posible remontarnos tantos siglos como queramos y podremos encontrar hechos que nos pueden resultar como antecedentes o incluso como hitos históricos.
Aunque se considera el año 1962 como el inicio del nacimiento o, al menos, como el de la generalización de la llamada conciencia ambiental tras la publicación del libro de la doctora Rachel Carson “Primavera silenciosa” no debemos olvidar que a finales del siglo XIX ya existía un grupo ecologista en Estados Unidos, el Sierra Club, que había surgido como iniciativa de John Muir. También había ya por esas fechas espacios naturales protegidos tan emblemáticos como Yellowstone y Yosemite. Para el caso español se puede convenir que el año 1968 fue clave con el surgimiento de ADENA, filial española de WWF, que ya contaba con siete años de vida (1961) y, por lo tanto, era anterior a la publicación del libro sobre los efectos nocivos del DDT de Carson. Para la provincia de Ciudad Real también fue un año especial el de 1959 por la prohibición temporal de cazar ” patos” en las Tablas de Daimiel (Véase ilustración del Diario Lanza de 19 de noviembre de 1959). Tampoco viene mal recordar que en 1916 se declara el primer espacio natural protegido de España, concretamente la Montaña de Covadonga y para el año 1933 las lagunas de Ruidera se declaran Sitio Natural de Interés Nacional.
La provincia de Ciudad Real ha sido y es clave en cuanto a Conservación y Destrucción de la Naturaleza. No en vano esta extensa provincia cuenta con dos parques nacionales y un parque natural además de un número creciente de espacios en proceso de conservación como Red Natura 2000. Igualmente en este territorio se libraron algunas luchas que trascendieron los límites provinciales y regionales: los humedales manchegos con las Tablas de los ríos Gigüela y Guadiana como máximo exponente, Cabañeros, Anchuras, El Valle de Alcudia, el Campo de Calatrava y su relieve volcánico, Las lagunas de Ruidera o el río Bullaque por citar algunos ejemplos. En Ciudad Real se defendieron y reclamaron las Vías Pecuarias y los caminos públicos así como muchos aspectos de la vida cotidiana relacionados con los residuos, la contaminación o la conservación y estudio de las muchas especies naturales autóctonas.
En Ciudad Real tuvo lugar una reunión – 3ª Asamblea del Movimiento Ecologista- de carácter nacional del incipiente movimiento ecologista en la que se redactó un manifiesto conocido como “Propuesta de Daimiel. Hacia una declaración de principios ecologistas” en 1978. Se conservó el espacio denominado Tablas de Daimiel con varias figuras como Parque Nacional, ZEPA, Reserva de la Biosfera, y Sitio Ramsar pero continuó su profundo deterioro hasta tal punto que se acuñó el término científico de “daimielización” o destrucción de la naturaleza por sobrexplotación de los recursos naturales.
En este territorio ciudadrrealeño se luchó contra el proyecto de construir un campo de tiro para el ejército del Aire en Cabañeros y después en Anchuras, contra los intentos de instalar un cementerio nuclear o de construir una mina de zirconio y antimonio por una multinacional. Igualmente se luchó, sin éxito, contra los trasvases como el del Tajo-La Mancha y el del Bullaque-Gasset, contra la intensificación del regadío en la llanura manchega, contra la construcción de un aeropuerto privado en una ZEPA o la construcción de un Complejo de ocio basado en el hiperconsumo de agua.
El año 2008 tuve la suerte y me cupo el honor de coordinar y editar un libro sobre una parte de esa Historia. Ese libro tenía algunas particularidades como un título muy largo: “En primera persona: apuntes para una historia necesaria del ecologismo, conservación y destrucción de la naturaleza en la provincia de Ciudad Real”. Se trata de diferentes trabajos escritos por doce autoras y autores que, “en primera persona” las más de las veces, nos cuentan sus vivencias. En alguna ocasión se trata de trabajos más académicos como los de los profesores de la Universidad de Castilla-La Mancha el doctor Lorenzo Sánchez López (1949-2008), sin cuyo empeño y apoyo no hubiera sido posible; los doctores José Ramón Aragón Cavaller, Ángel Raúl Ruiz Pulpón y Óscar Jerez García; los doctorandos Manuel Antonio Serrano de la Cruz Santos-Olmo y Rafael Ubaldo Gosálvez Rey; el escritor Nicolás del Hierro Palomo; las y los ecologistas Jerónima Alises González-Nicolás y María del Pilar Sánchez Fernández y José Manuel Hernández; el periodista ambiental Benigno Varillas Suárez y el que es cribe estas líneas, Francisco Zamora Soria.
Además, la propuesta para participar en este libro se envió a unas doscientas treinta personas de todo tipo de ideología, profesión, formación o puesto político. La iniciativa sigue su curso y se está ya trabajando en la segunda entrega. Es mucho lo que queda por contar, por describir, por estudiar, por investigar, por recopilar. La Historia de la Conservación, la Destrucción de la Naturaleza y del Ecologismo es, más que importante, necesaria.
En la imagen, portada del libro.
En la segunda imagen trabajos del escultecto piedrabuenero Florencio Sánchez.