Zuacorta es un paraje en el cauce de lo que fue durante varios miles de años el río Guadiana. En realidad allí se encontraba el primer puente que cruzaba el río. Desde 1984 ese lugar es la expresión perfecta de la esquilmación de los recursos naturales en aras de un mal llamado progreso o desarrollo, lo que se llama "daimielización" en términos científicos. Una turbera de unos diez mil años de antigüedad calcinándose por la ausencia de aguas subterráneas. Durante años se extrajo esa turba hasta que se consiguió paralizar dicha actividad.
Ahora, hace apenas unos días, en diciembre del año pasado, ha manado el agua en el cauce seco, quemado e incierto de uno de los grandes ríos peninsulares. Una de mis ilusiones, de pronto, parece que se puede cumplir. Llueve y podría nevar. Me digo, quizás exagerando, que ojalá caigan dos metros de nieve. Hace sólo dos años presentamos allí, bajo ese hermoso puente hoy "descolgado" del cauce, un libro sobre la Historia del Ecologismo en Ciudad Real. Dije que me gustaría que antes o después volviera a correr el agua por allí. Creo que estamos cerca de ver como en Zuacorta mana el agua.
1 comentarios:
Es curioso ver manar agua en una tierra labrada. Lo que no alcanzo a comprender es cómo esa tierra puede pertenecer a un particular.
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