La recogida de la aceituna es un trabajo emblemático. Se ha considerado que era un trabajo muy duro, no tanto por el trabajo en sí como por las condiciones climatológicas en las que se suele trabajar. Hoy se han producido muchos cambios aunque hay personas que siguen trabajando de forma muy parecida a cómo se hacía hace quince, veinte o treinta años.
Recuerdo que cuando yo era pequeño se usaban mantas de aceituna y pronto llegaron las de material plástico menos pesado, una especie de tela metálica pero de plástico verde. En aquellos tiempos se usaban las serillas de esparto, muy toscas, y pesadas cuando estaban llenas y la aceituna se metía en sacos.
La aceituna se aventaba y se llevaba una aventadora en algunos casos, un cribón en otros o se recurría a técnicas de verdadero aventado.
Las mujeres fundamentalmente cogían "los suelos" mientras que los hombres vareaban. Por esos años todavía se pagaba menos dinero a las mujeres.
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