Ayer, 31 de diciembre de 2011, me decía un vecino de Villar de Cañas que todos los vecinos están de acuerdo en que se instale el ATC en su término municipal. Otro, sin embargo, afirmaba que el ochenta por ciento. El alcalde habla del apoyo mayoritario de su pueblo.
La realidad de los municipios cercanos es diferente. Son muchas las personas que muestran abiertamente su oposición o simplemente su preocupación y miedo.
Si lo pensamos con serenidad un municipio de 436 habitantes y 70 KiIómetros cuadrados no está legitimado para decidir el futuro de sus municipios vecinos ya que no se está hablando de una actividad que se pueda circunscribir a su ámbito. No hablamos de construir un camino, abrir una calle o iluminar una plaza sino de una infraestructura considerada altamente peligrosa y cuyos riesgos no afectan exclusivamente a unos cuantos kilómetros cuadrados.
Así las cosas parece evidente que no se considere como válido y legítimo el acuerdo municipal para la instalación de infraestructuras que pueden afectar negativamente a comunidades supramunicipales, como en este caso del ATC de Villar de Cañas.
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