Ayer algunos profesores universitarios, algunos trabajadores de administración y servicios -los más- y algunos alumnos habían decidido encerrarse en el edificio del Rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real. Era un acto reivindicativo simbólico ante los nuevos recortes que se avecinan y como preludio a la convocatoria de huelga de hoy, 29 de febrero de 2012.
Todo iba bien, es decir, con total normalidad, hasta que por la tarde llegaron más personas a unirse y se les impidió la entrada por la extraña y sinuosa razón de que no formaban parte de la comunidad universitaria. El estreno del nuevo rector, Miguel Ángel Collado, y su equipo, no pudo ser peor. Se exigía la identificación a las personas que querían entrar y pasar la noche.
Un grupo de alumnos y alumnas y personas solidarias se fueron a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y consiguieron su objetivo.
Recordamos algunos de los presentes en tan lamentable espectáculo que en los años setenta y ochenta la Universidad había sido precisamente un lugar de encuentro, de reflexión, de crítica y de "refugio" en determinadas situaciones comprometidas con las fuerzas del orden, es decir con las autoridades políticas.
Alucinamos con ese empecinamiento del rector y del gerente en negar la entrada a una treintena de personas que sólo querían mostrar su desacuerdo a las mal llamadas "medidas de ajuste".
Como ya he expresado tantas veces la dignidad está en todas partes y ayer estuvo con esas personas que abandonaron sus casas para maldormir en un edificio público sólo -y nada menos que-para intentar frenar esta carrera sin sentido en la que nos encontramos.
Por cierto si hubieran dejado entrar a las personas que estaban queriéndolo hacer no se habría producido el "efecto llamada" que congregó a mucha más gente de la que había.
Ójala hubiera sido la Universidad tan estricta con la llegada de especuladores y embaucadores que consiguieron embarcarla en empresas ruinosas como el aeropuerto de Ciudad Real ante la crítica implacable de algunos de los ayer presentes.






